La información del proyecto era amplia, institucional y dirigida a múltiples audiencias:
El desafío no era solo mostrar contenido, sino hacerlo comprensible, navegable y útil para cada tipo de usuario.
En lugar de abordar el proyecto como una web tradicional, se planteó como un problema de definición de experiencia:
¿Cómo hacer entendible un sistema complejo en pocos segundos?
¿Cómo se organiza contenido complejo sin generar fricción?
¿Cómo pasar de informar a habilitar acción?
Los usuarios necesitan entender rápidamente el propósito del proyecto y cómo se desarrolla.
Reducir fricción cognitiva desde el primer contacto y guiar la lectura.


El proyecto impacta a múltiples actores con necesidades distintas.
Permitir que cada usuario identifique rápidamente su rol dentro del sistema.
Se diseñaron módulos diferenciados para :
Esto aumenta la relevancia del contenido y facilita la exploración.
La credibilidad depende tanto de los datos como de la conexión emocional.
Mostrar impacto de forma clara y significativa.
Combinar evidencia cuantitativa y cualitativa para reforzar el valor del proyecto.




Durante la definición de la arquitectura, se identificó que una sección de “publicaciones” no respondía a la necesidad real de los usuarios.
Durante la definición de la arquitectura, se identificó que una sección de “publicaciones” no respondía a la necesidad real de los usuarios.
Se redefinió la sección como “herramientas”, enfocándola en recursos prácticos para la implementación, como:
Además, estos recursos no se centralizaron únicamente en una sección, sino que se integraron dentro de cada línea de acción. Esto permite que los usuarios accedan a contenido relevante según su rol y contexto.
La plataforma no solo comunica el proyecto, sino que facilita su comprensión y aplicación en distintos contextos. El producto final transforma contenido institucional complejo en una experiencia: